El
musgo, una planta
autótrofa (que obtiene su energía de la luz) de pequeñas dimensiones y estructura sencilla, perteneciente a la familia de las
briófitas. En todo el mundo existen alrededor de
15.000 especies de musgos, pero debemos vigilar su presencia porque
dificulta el crecimiento del césped. Esta planta es la más utilizada en nuestros Belenes y en la base de los Árboles de Navidad.
Podemos encontrarla en zonas de
clima húmedo o zonas
turberas y tienen la peculiaridad de desecarse y rehidratarse muchas veces. Los
musgos desempeñan un
papel fundamental en los entornos naturales en que se localizan. Uno de sus
factores principales es el de proteger el suelo de posibles erosiones y formarlo adecuadamente, ayudando a retener el agua y manteniendo la humedad del mismo.
Para que experimente un buen desarrollo, debemos elegir una zona
que no sea alcanzada por los rayos de sol o, al menos, lo hagan en un momento del día en el que tengan muy poca intensidad. Necesitan un
terreno ácido y un
riego bastante abundante, pero también hay musgos qué conservar la humedad porque son ejemplares acuáticos. Se pueden apreciar en gran cantidad de superficies, como troncos de los árboles, piedras y mar.