¡Hola a todos! Hoy he leído una noticia en
EuropaPress que puede resultar muy interesante:
La sección de Producción y Sanidad Vegetal del Gobierno de Cantabria, en colaboración con el Centro de Investigación y Formación Agraria (CIFA), ha publicado un díptico para informar sobre el “
fuego bacteriano”, una
enfermedad que afecta a diversas especies vegetales de la familia de las rosáceas, entre ellas el manzano y el peral.
Se considera una enfermedad "
extremadamente dañina" porque afecta a
especies de gran interés comercial y ambiental, debido a: la gravedad de sus efectos, su capacidad de diseminación y a no existir un método de control efectivo.
La enfermedad
está ocasionada por una bacteria denominada “
Erwinia amylovora”. Se trata de un organismo nocivo de cuarentena en la Unión Europea, existiendo
medidas preventivas contra su introducción y difusión, así como un
programa nacional de erradicación y control. Desde 1995 se han localizado distintos focos en España y en el verano de 2011 ha sido detectada en Cantabria, según señala el trabajo, consultado por Europa Press.
Según los
autores de la publicación (Olga Fernández, Susana Gutiérrez, Gema Maestro, Severo Méndez, Manuel Mora, y Alberto Redondo) los
síntomas más evidentes de la presencia de la bacteria de “
E. amylovora” son el
marchitamiento y posterior ennegrecimiento por necrosis de flores, hojas y frutos, que le dan el aspecto de haber sido quemados (de ahí viene el nombre de la enfermedad).
No obstante, precisan que
los síntomas varían en función de la
especie y la
sensibilidad varietal y pueden ser fácilmente confundibles con los de enfermedades producidas por otras bacterias y hongos, ataques de insectos y alteraciones fisiológicas, por lo que siempre es necesaria la confirmación de los síntomas en laboratorio.
Según los investigadores, el fuego bacteriano muestra una
gran capacidad de diseminación tanto a cortas como a largas distancias. A partir de la polinización de las flores, la enfermedad
progresa de manera descendente y va afectando a hojas y brotes; mientras las flores y las hojas toman un aspecto quemado, lo que da nombre a la enfermedad. Además, las
lesiones o chancros provocados en la madera sirven de inóculo de la enfermedad la primavera siguiente.
Transmisión y prevención
El díptico muestra las
formas de transmisión del fuego bacteriano, como son el material vegetal contaminado; el viento; el agua (lluvia y riego por aspersión); los insectos polinizadores como las abejas; los instrumentos de poda y maquinaria; y las aves.
Aunque no existe ninguna medida de control eficaz una vez establecida la enfermedad, sí
existen medidas de control preventivas como utilizar material vegetal sano procedente de viveros controlados; elegir las especies o variedades menos sensibles; no realizar poda en verde; las desinfección de herramientas; o reducir el abonado nitrogenado.
Fuente:
CIFA (Centro de Investigación y Formación Agraria)
¿Os parece interesante esta noticia?¿Qué opináis sobre ella?
09/01/2012 - 18:41
Que, queee!!!