Ahora han vuelto a renacer con fuerza los robos de cosechas, sobre todo de mandarinas y naranjas. En el primer caso, porque hay pocas y están caras, en el segundo, porque hay mucha fruta en el suelo y ha resurgido la actividad de pequeños comerciantes clandestinos que se ofrecen a comprar esa fruta para revenderla a las industrias de zumos.
Pero el problema es cuando cogen más fruta de la debida, ya que también se llevan las de los árboles. Crean almacenes clandestinos, que aparecen y desaparecen en temporada en cualquier solar o descampado a las afueras de poblaciones.
Además, no suelen realizar ningún tipo de control de calidad, para verificar que la fruta esté en buen estado, ni garantizan que sean beneficiosas, si no que sólo se fijan en si están podridas o no.
¿Qué os parece esta noticia? ¿En vuestras provincias habéis sufrido este tipo de robos?