Si estuviésemos hablando de decoración, podríamos tachar este estilo de paisajismo como 'minimalista', huyendo siempre de los excesos y buscando un equilibrio natural donde todo se presente en su justa medida.
Cuando un profesional se enfrenta a la creación de un jardín inglés, intenta siempre seguir el orden lógico del terreno donde va a trabajar.
Respetando las ondulaciones del terreno, siempre tendrá en cuenta que el césped debe primar sobre el resto del conjunto, convirtiéndose en una tápiz verde por el que poder andar como si pisáramos la alfombra del salón de casa.
Los espacios más cargados deben equilibrarse con otros más simples y huecos, jugando con los distintos parterres para lograr un mosaico ordenado, donde nada nos llame la atención más de la cuenta.
El jardín que les mostramos a continuación ha sido diseñado por el experimentado paisajista Juan Luis Ruiz de Dyezma, inspirándose claramente en el estilo inglés.
Está ubicado en Aranjuez, Madrid, una población cuyas condiciones climáticas permiten integrar este tipo de jardines de forma natural, ligando con el resto de vegetación autóctona.
Debido a la juventud de las plantas trepadoras, aún tendrá que pasar un tiempo para que el muro circundante se cubra de ese espesor verde propio de un jardín británico.
En esta imagen podemos contemplar de nuevo el detalle de los arriates al pie de alguno de los árboles, en este caso una tilia platyphillos y liquidambar styraciflua. Este tipo de licencias paisajísticas nos las podemos tomar siempre que el entorno de la parcela en la que vamos a trabajar nos lo permita.
Vista general del jardín, formado por una gran pradera, algún árbol revestido a sus pies con arriates de rosales cobertores y aromáticas, y un macizo silvestre cuyo punto focal de atención es un granado centenario.
Zona parcial donde sobresale en primer plano una lagestroemia indica, arbusto de intensa floración en los meses estivales de julio y agosto. A sus pies podemos contemplar un arriete cuya composición parece, a simple vista, fruto del azar.
Vista general del jardín, formado por una gran pradera, algún árbol revestido a sus pies con arriates de rosales cobertores y aromáticas, y un macizo silvestre cuyo punto focal de atención es un granado centenario.
Detalle de uno de los parterres de aromáticas que revisten el pie de los árboles. En este caso lonicera nitida y santolina chamaecyparissus. Este tipo de composiciones es uno de los símbolos propios de un jardín inglés
La pradera arranca de un extremo a otro, cruzando todo el jardín, guardando la pendiente natural del terreno. En el puro perimetral se colocaron trepadoras que con el tiempo lo cubran vegetalmente.
Vista detallada del macizo creado con traviesas de ferrocarril. Los jardines ingleses se prestan muy bien a todo tipo de accesorios, como vigas de madera, pequeñas vallas de color blanco, fuentes envejecidas, etc.
Agradecimientos a Juan Luis Ruiz de Dyezma, paisajista.