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Jacinto, la flor de la constancia

El Jacinto es una planta de flores preciosas

El jacinto es una de las plantas más populares de los jardines, gracias a sus bellos racimos de flores de colores vivos e intenso perfume

Esta bulbosa de la familia de las liláceas es ideal para jardines y balcones, para decorar macetas y jardineras.

Jacinto


(Imagen/ Flickr: blumenbiene)

Según el lenguaje de las flores, el jacinto significa constancia, cariño, el gozo del corazón.  

Procedente de Oriente Medio, actualmente su difusión por Europa se debe a las enormes producciones procedentes de Holanda. 




Las flores nacen en la primavera, con la llegada del mes de marzo, en forma de racimos. Éstos surgen del medio de las hojas, cada uno con pequeñas inflorescencias, todas ellas del mismo color.

 

Existen variedades de diversas tonalidades: rojo, azul, naranja, rosa, amarillo, blanco, etc. Generalmente los bulbos de color claro corresponden a flores blancas y amarillas, los de color oscuro, al resto de gamas. 

 

Cada planta suele tener unas cinco o seis hojas muy carnosas.

 

Jacinto


(Imagen/ Flickr: artesaniaflorae)

 

Cultivo y cuidados

Para cultivar jacintos tendremos que plantar en octubre los bulbos.

Siempre optaremos por los de mayor calidad y más gruesos. Para obtener grandes floraciones, renovaremos los bulbos cada año, en vez de utilizar los mismos. Otra opción es dejar que el jacinto florezca cada dos años, aunque requerirán abono, porque las flores agotan mucho la tierra.  

Una alternativa para decorar nuestro hogar es cultivar jacintos en recipientes llamados jacinteras. Éstas se cubren con agua, evitando siempre el contacto del bulbo con el agua para que no se pudra.

 

En el líquido diluiremos una cucharadita de sal, cambiaremos el agua cada dos semanas, evitando mojar el bulbo, y lo dejaremos en oscuridad para que se desarrollen bien las raíces. 

 

Un bulbo se está pudriendo cuando las hojas amarillean. Con las jacinteras es fácil darse cuenta de la podredumbre porque el bulbo está a la vista.

 

Aparte de estos recipientes, lo más común es plantarlos en la tierra, ya sea en jardín o en macetas. 

 

En el primer caso, los bulbos deben introducirse a un palmo bajo tierra. Para pasarlos al terreno, buscaremos un lugar con suelo drenado, suelto y fértil, donde dé bien el sol. 

Jacinto


(Imagen/ Flickr: tillwe)

 

Insistimos en que el exceso de riego y los suelos húmedos pueden pudrir la planta. Para la tierra podemos usar una mezcla de tres partes: una de arena de río, otra de sustrato universal y una tercera de mantillo.

 

Cuidado con la roya, el moho gris, pulgones, los nematodos y la mosca de los bulbos, entre otras plagas. 

 

Los cambios de temperatura o las irregularidades en el riego pueden provocar la caída de las flores.

 

Floración

Cuando las hojas se abren, podemos observar como emerge del centro un racimo de flores, que encontrará su máximo esplendor en el mes de marzo

Las flores se conservarán durante dos semanas, a lo sumo tres. Con el calor, las flores se marchitan, así que pueden durar menos con altas temperaturas o si se cultiva en el interior.  

Normalmente, tras las primeras flores, viene una segunda inflorescencia menos espectacular. Para ayudar a la planta, tendremos que cortar todo lo que se pueda cuando haya pasado la primera inflorescencia.

 

Jacinto


(Imagen/ Flickr: Beckwith-Zink (Diane))

 

Multiplicación

Para reproducir los jacintos, las semillas es un proceso lento e inseguro. Los bulbos son la mejor opción y se pueden comprar en otoño fácilmente en cualquier vivero, con brotes o sin ellos. No obstante, los mismos jacintos producen pequeños bulbos que nos pueden servir para cultivar nuevas plantas.

 

Para forzar a los bulbos a generar bulbillos podemos recurrir a dos técnicas:




1. Se corta la base del bulbo, justo de la parte donde salen las raíces, de manera que todas las hojas del bulbo se hayan cortado. 

 

Se aplica fungicida y se deja el bulbo en una zona fresca y ventilada hasta que se formen en el corte los pequeños bulbos. 

 

En octubre se planta el bulbo-madre y se cubre con sustrato cada uno de los bulbos-hijo. 

 

En verano podremos sacarlos de la tierra y separar los bulbos.

 

2. Otra alternativa más sencilla es hacer en la base del bulbo dos cortes en cruz poco profundos. 

 

Si se deja en un sitio seco hasta que se abran los cortes. Al trasladar el bulbo a un lugar ventilado y oscuro se desarrollarán los bulbillos en esos mismos cortes que se pueden sembrar en otoño.

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