Sección: aromaticas y medicinales | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 3.685 |Comentado: 0
Planta perenne. Crece de forma habitual en los bordes de los caminos. Sus pequeñas flores de variados colores y la facilidad de mantenimiento que requiere, la hacen muy apropiada para los jardines. Es apreciada como flor cortada. También llamada 'hierba santa' o 'hierba de los hechizos', los celtas y los romanos apreciaban su poder curativo. Se utilizaba a menudo en rituales mágicos, porque se consideraba que tenía el don de proteger del mal, así como facilitar las buenas cosechas

» Puede llegar a medir desde 50 cm. de altura hasta más de 1 m., según las variedades. Sus hojas, que nacen opuestas, tienen color verde y son dentadas.
» Floración: las flores son de tonos muy variados como el rosa, el rojo o violeta, y surgen de espigas en pequeños racimos, desde la primavera hasta el final de verano. En ocasiones se da una segunda floración en otoño.
» El momento óptimo para la recolección es durante el verano. Según la tradición, es perfecta la noche de San Juan.
» Riego no la regaremos en exceso, ya que se desarrolla bien en terrenos secos y el encharcamiento pudrirá las raíces y las hojas.
» Luz: le gusta el pleno sol.
» Temperatura: cálida, 20º C aproximadamente.
» Tipo de suelo: rico en nutrientes y bien drenado.
» Poda: Se recomienda podarla para el crecimiento de un follaje más denso y vigoroso.
» Multiplicación: por semillas, en semilleros o en macetas pequeñas, con tierra rica en nutrientes. Se realiza desde febrero, cuando hayan desaparecido las heladas, hasta abril. Cuando el ejemplar ha germinado y ha crecido unos centímetros, se trasplanta al terreno definitivo. También es posible la reproducción por esquejes en algunas variedades. Se divide el tallo y se planta en el terreno.
» Desde hace siglos la verbena es muy apreciada por sus propiedades curativas. Está indicada para combatir el insomnio, por su carácter sedante. También es antiinflamatoria y analgésica, por lo que la utilizaremos para combatir dolores de cabeza o reumatismo, así como para los problemas gastrointestinales, ya que favorece la digestión. La infusión se prepara mezclando una o dos cucharaditas de hojas y flores, y medio litro de agua caliente. Se deja reposar y se toma el preparado dos o tres veces al día. Para dolores musculares, se elabora una cataplasma: se cuecen las hojas en vinagre hasta que éste se evapore, o bien se hace una pasta con las hojas y claras de huevo. Se aplica a la zona afectada, siempre caliente y sobre un trapo, para evitar quemaduras.
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