Estas son insectos muy bellos y que, además, mantienen a raya a las plagas perjudiciales de los cultivos o plantas ornamentales. Sin embargo, no son las únicas. Otra especie que realiza la misma labor y cuya presencia debe alegrarnos es la crisopa. Si nunca has oído hablar de las crisopas, este es tu artículo.
Verdes y aladas
Las crisopas verdes son unos insectos pertenecientes a la familia Chrysopidae que poseen alas nervadas. Aunque hay más de 1500 especies por todo el mundo, en general suelen ser de color verde, tamaño mediano y unas inmensas alas transparentes.
Son insectos muy comunes en América del Norte y también en todas las áreas de Europa. Suelen vivir cerca de cultivos, jardines y, por supuesto, en el campo. Se desplazan durante la noche y es entonces cuando se mueven atraídas por la luz.
Algunas de ellas se alimentan de melaza, néctar y polen, y otras adquieren el papel de depredadoras de muchas especies de insectos, lo que las hace sentirse atraídas por los huertos donde haya presencia de plagas.
Un uso agrícola
Las crisopas verdes y marrones están muy bien considerados en cuestiones de control biológico de plagas a nivel mundial. Esto se debe a que ejerce un control natural sobre numerosas especies de insectos perjudiciales para cultivos y plantas.
De hecho, las crisopas y sus larvas se comercializan para este fin. Su método de actuación es el siguiente:
En primer lugar, debemos tener en cuenta que las larvas son siempre caníbales. Cuando detectan a su presa por contacto directo, embisten e impalan al insecto.
Al inyectar enzimas a su presa a través de la mandíbula, matan al insecto antes de succionar su interior.
Este insecto es conocido como león de los áfidos, ya que puede llegar a devorar hasta 200 insectos a la semana. Sin embargo, además de áfidos, también se alimenta de cualquier insecto de cuerpo blando, como ácaros, trips, cochinillas, etcétera.
Cómo mantenerlas cerca
A pesar de que en su fase adulta se alimentan de ramas y troncos de cultivos, las crisopas no eliminan nutrientes ni son puerta de entrada a virus y enfermedades, por lo que en su fase adulta no representan ningún peligro.
Sin embargo, en su fase larvaria, como hemos dicho, no solo no hacen peligrar a nuestros cultivos, sino que los protegen. Por eso, nos interesa mantenerlas en nuestro jardín. Estos son algunos métodos para tenerlas cerca:
La abundancia de vegetación y la humedad son factores que ayudan a que se sientan bien. Por eso, es difícil que decidan quedarse si no tienes ninguna de las dos cosas.
Las crisopas se sienten atraídas por la luz, por lo que dejar algunas lucecillas o faroles encendidos durante la noche puede que llame su atención.
Como a todos los insectos, las crisopas prefieren refugiarse en pequeñas casitas o los conocidos hoteles de insectos que puedes comprar o fabricar tú mismo.
Por último, recuerda respetar su ciclo y el de sus larvas. Esto también se refiere a que no utilices en ningún caso insecticidas o productos tóxicos que puedan dañarlas como tratamiento alternativo o complementario. Las crisopas en sí ya están trabajando contra tus plagas, por lo que utilizar otro tratamiento extra podría asustarlas o hacer que dejen de sentirse bien.