Sección: flores | Autor: Redacción/facilisimo.com | Leído: 6.534 |Comentado: 1
Si hay una planta propia de los meses fríos del año, ésa es el ciclamen. Pese a su fama de difícil cultivo, el hecho de traer un ambiente colorido al gris invierno hacen de esta bulbosa una flor perfecta para cualquier jardín. Cierto es que necesita unos cuidados especiales y diferentes al resto de las flores pero, con sus múltiples variedades y tamaños, puedes crear una buena combinación de flores para devolver al jardín el brillo típico de la primavera.
Podemos disfrutar de este género en estado natural en Europa, Asia y África, ya que es de ahí de donde procede. Sus diferentes tipos de especies se encuentran hoy repartidos por todo el mundo y en todo tipo de entornos.
Cuanto más grande sea el número de flores por debajo de las hojas, más abundante florecerá la planta.
Este tipo de especies necesita un fertilizante líquido, que se añade al agua de riego cada 15 días, durante el crecimiento y cuando esté en flor. Pero si te supone mucha molestia, puedes optar por una forma más cómoda de hacerlo, mediante la inserción en la tierra de barritas fertilizantes, que tienen el mismo efecto.
Es preferible cultivarlas como planta anual, porque con el transcurso del tiempo la flor y la planta van degenerando y perdiendo calidad. En general, lo más común es comprar bulbos. Éstos darán lugar a las flores que adornarán el jardín o el interior de la casa durante el otoño y el invierno, exclusivamente como planta de temporada.
Para que este sistema tenga el resultado esperado, una vez que la flor se esté seca, se saca el tubérculo y se guarda en un lugar seco, oscuro y aireado para poder plantarlo en la próxima temporada. También puedes optar por sembrarlo en el jardín de tu casa, a la sombra, regándolo un poco para que no se seque, pero sin prestarle mucha atención.
En el mes de noviembre, vuélvelo a meter en casa o cultiva de nuevo los bulbos para así poder iniciar un nuevo periodo. Obviamente hemos de tener en cuenta el clima del que se disfruta, porque en muchos lugares no se seca por completo y permanecen siempre verdes, floreciendo tres veces al año.
Si quieres que alarguen su proceso de floración, es preciso quitar las flores que estén marchitas, girándolas ligeramente. Utiliza un pincel suave para quitarle el polvo, procurando no pulverizarla, de lo contrario, le saldrán hongos. Si lo tienes en una maceta con mucha profundidad, has acertado, porque este tipo es el más conveniente para su crecimiento.
El ciclamen, también llamado Violeta Persa, es un género de plantas bulbosas de la familia de las primuláceas. Tiene más de veinte variedades, pero su especie más difundida como planta interior es Cyclamen Persicum. Procedente de Asia Menor, esta planta se compone de vistosas flores rosas, blancas o rojas con forma acampanada; sus hojas son muy grandes y con forma redonda.
Otra modalidad es el Ciclamen Cilicium, que se diferencia de otras plantas por el tono magenta que tiene en la parte interior y los ribetes plateados de los pétalos. Su forma es ovalada y no llega a medir 5 cm. Pero existen muchísimas más, aptas para todos los gustos.
Aunque creas que no puedes sacar provecho de tu ciclamen, la combinación de sus múltiples variedades llenará de colorido tu hogar. Es sólo cuestión de paciencia y un poco de empeño.
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