Después de leer este artículo que El País publicó ayer, día mundial del agua, uno se queda preocupado. Hay muchas preguntas que hacerse al respecto, pero una cosa está clara: tenemos una necesidad imperiosa de gastar menos agua.
Opino que es injusto cargar al ciudadano de a pie con la culpa de todos los males del universo. Y en este caso más, ya que el mayor despilfarro de agua se produce en la agricultura y la industria, no en las viviendas. Y además las soluciones están lejos de nuestro control directo.
Lo que sí tenemos es la obligación de preocuparnos, de informarnos bien y de exigir soluciones que tengan una perspectiva global del problema. Y desde luego, lo que no tiene perdón es que no intentemos gastar menos agua en casa, incluso sabiendo que el ahorro que consigamos será ridículo a escala nacional y no digamos global.
Precio y tecnología
Y si no intentas gastar menos agua por las buenas, te acabarán animando a hacerlo por el método más sencillo: el precio. No me atrevo a predecir nada concreto, pero de una manera u otra el precio del agua tendrá que subir. Y los que la usamos para algo más que beber y lavarnos la pagaremos más cara, seguro.
Ya existen en el mercado muchos sistemas para ahorrar agua. El problema es que su precio es altísimo comparado con el ahorro en la factura del agua, por ahora. Cuando el precio del agua sea el doble, seguro que nos empiezan a interesar más esos sistemas. Es muy difícil que algo te preocupe cuando te cuesta menos que tener internet en casa.
Para gastar menos agua en casa, donde más facilmente podemos conseguir resultados notables es en el jardín. No necesariamente es el mayor gasto, ya que si en tu casa sois 4 o 5 personas que se duchan a diario casi seguro que gastas más en ducha que en riego. Pero imagino que prefieres regar menos que decirle a tu hijo el mayor que no se duche cuando vuelva de jugar al fútbol, ¿no?
Xerojardínería
La Xerojardinería es un tipo de jardinería cuyo principal objetivo es el uso racional del agua. Nació en EEUU en los años 80 y empezó a tener relevancia en España en los 90. Evidentemente ganó interés debido a las sequías y el crecimiento demográfico y urbanístico.
Hay mucho que aprender sobre xerojardinería, pero lo más básico y elemental de todo es la selección de especies a plantar. No sólamente es algo que uno puede aplicar sin la menor dificultad, sino que es lo que más efecto va a tener en el consumo final de agua del jardín.
No sirve de nada instalar sistemas de riego por goteo, drenajes y sistemas de recuperación del agua si lo que tenemos plantado en el jardín son árboles y plantas que en la naturaleza viven en las orillas de los ríos, por ejemplo.
La xerojardinería no consiste en convertir tu jardín en un patio con grava volcánica, un par de rocas y dos cactus. Es cierto que estas plantas (suculentas y crasas) son las más usadas, pero puedes recurrir a especies autóctonas perfectamente adaptadas al clima en el que vives y tener un jardín que beba poco y además sea bonito. Te recomiendo el libro “Jardineria Casi Sin Agua. Xerojardineria” si quieres una mínima introducción al tema.
Es el césped, asúmelo.
No lo dudes: no hay cosa que consuma más agua que una extensión de césped de radiante color verde al sol del verano en casi cualquier lugar al sur de los Picos de Europa.
Cualquier manual de xerojardinería, o cualquier libro, blog o experto al que consultes cómo gastar menos agua en tu jardín te lo va a decir: reduce la superficie de césped.
Más que plantas
Otra forma de gastar menos agua es echarle un poco de imaginación y decorar el jardín con algo más que plantas, plantas y plantas. Venga hombre, seguro que se te ocurre algo. En este post ya tienes un par de fotos con ejemplos. Pero eso sí, muy importante, a cualquier adorno que vayas a poner en el jardín hazle la prueba del aeropuerto.
Si no pasa la prueba del aeropuerto es que el objeto en cuestión no tiene presencia ni personalidad suficiente. Será un adorno que pasará desapercibido, no merece la pena.
Conclusión
Insisto, ni tú ni yo somos los culpables de todos los males del universo, pero creo que tenemos la obligación moral de no derrochar en nuestro jardín un recurso que es escaso, no ya en otros lugares del mundo, sino en nuestro propio país.
En este post te he dado un par de pinceladas de lo que puedes hacer para dejar ya de malgastar agua regando césped, plantas que no se adaptan a nuestro clima ó simplemente más plantas de las que en realidad necesitas.
Si quieres algo más de ayuda sobre este tema descárgate gratis la guía rápida con los 4 Principios del Jardín Inteligente, y empieza ya a disfrutar más de tu jardín trabajando menos y también gastando menos agua.