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Todo lo que necesitas saber para sembrar correctamente

El hecho de sembrar in situ implica sembrar directamente en el terreno en el que se recolectarán las hortalizas, al contrario de lo que ocurre con la siembra en semilleros, donde los plantones se cultivan para trasplantarse a su emplazamiento definitivo.

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¿Cuándo sembrar in situ?
Se puede sembrar in situ durante todo el año. Todo depende de las hortalizas. Se debe evitar sembrar cuando el terreno se encuentre helado o empapado.

En las regiones de inviernos suaves, es posible sembrar in situ a partir de otoño. En el resto de las regiones, se siembra in situ a partir de primavera, cuando las heladas nocturnas ya han finalizado, o bien hacia finales de invierno, siempre que la siembra se pueda tapar con un plástico adecuado para este fin o con una cajonera.

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Etapas en la siembra in situ
1. Mulla la tierra en la que va a plantar las semillas. Un movimiento de garabato suele ser suficiente para desmenuzar la superficie. Allane la tierra con un rastrillo, retire las piedras y los terrones, y extienda un cordel para marcar el emplazamiento
del surco.

2. Trace un surco a lo largo del cordel. Puede utilizar la punta del mango o las púas del rastrillo. Cave un surco de mayor o menor profundidad en función del tamaño de las semillas.

3. Siembre las semillas en el surco. Procure que no se hallen demasiado próximas. Es necesario dejar un espacio de 2 o 3 cm entre cada semilla. Este proceso resulta sencillo cuando se trata de semillas de gran tamaño, como las del rábano, aunque en el caso de las semillas de dimensiones reducidas se verá obligado a aclararlas con posterioridad.

Clave una etiqueta al principio de cada surco en la que se especifique la hortaliza sembrada.

4. Tape las semillas con tierra fina, aplástela con la parte posterior del rastrillo y riéguela con una regadera provista de una roseta para que las semillas no se muevan. Mantenga la tierra húmeda hasta que broten las plántulas.

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Herramientas
Una sembradora, un cordel, un garabato, un rastrillo y una etiqueta.

Consejo
Para repartir homogéneamente las semillas de reducidas dimensiones, mézclelas con el doble de arena fina y luego siembre la mezcla en el surco.

Es probable que, al estar mezcladas con la arena, las semillas ya no sean visibles; no obstante, se asegurará de sembrarlas a mayor distancia.

Asimismo, existen unas pequeñas sembradoras que funcionan con aire y que permiten tomar las semillas de una en una cuando se presiona una pera de caucho. Aunque se trata de un método más lento, tiene la ventaja de no desperdiciar ninguna semilla.

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S.O.S. He sembrado de manera adecuada, pero los pájaros se comen las semillas
Ponga un obstáculo a los pájaros: extienda sobre las semillas una malla o un plástico que permita el paso del aire y del agua de riego.

Colóquelo directamente en el suelo. Cuando las plántulas lo levanten, podrá retirarlo.

Otra opción consiste en colgar en unas cuerdas unos CD-ROM viejos por toda la parcela, cuyos movimientos agitados por el viento, junto con los reflejos del sol, disuaden a los pájaros.

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Este reportaje es un fragmento del libro Huertos, de Larousse Editorial. Si te interesa este contenido, tienes más información detallada aquí: Larousse.es.

 
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