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Granado: características y cuidados



Este precioso arbusto (Punica granatum) de la familia de las Punicáceas se merece un puesto de honor en cualquier jardín que se encuentre en zona de clima cálido o fresco.
Es oriundo de Asia y crece espontáneamente en toda la cuenca mediterránea. Se cultiva desde los tiempos del Neolítico, como árbol por sus deliciosos y saludables frutos pero también como arbusto que alegra los jardines con su hermoso follaje y sus llamativas flores.



Sus hojas son alargadas, de un color verde brillante, sus ramas, largas y flexibles y sus flores, de color rojo vivo o, más raramente, blancas o jaspeadas, tienen un cáliz formado por sépalos coriáceos y una corola con pétalos rugosos.







Las flores aparecen a principios de verano y continúan hasta comienzos del otoño. Son bisexuales o hermafroditas y autofértiles por lo que no es necesario tener más de un ejemplar si el lugar no lo permite.






Los frutos son bayas de corteza coriácea e interior dividido en varias celdillas (lóculos) dentro de los cuales se encuentran las semillas, jugosas y comestibles.


Crecen sobre ramas de un año por lo que hay que tener cuidado con la poda ya que podríamos eliminar sin darnos cuenta las ramas que florecerán esa temporada.

Maduran a finales del otoño o principios de invierno dependiendo de las variedades.


Se reproducen por esqueje leñoso (estaca) plantado a finales del invierno. También por acodo, injerto, semilla y retoño basal.

Qué les gusta a los granados


Un lugar soleado, resguardado del viento y de las heladas. Allí donde se pueda cultivar un naranjo o un limonero, también podrá darse el granado ya que es algo más resistente que los cítricos. En climas fríos, con heladas fuertes, habrá que cultivarlo en maceta o resguardarlo en el invierno. Una buena idea es situarlo al lado de una pared que lo proteja.
Una poda de mantenimiento que elimine las ramas que crezcan desordenadas e impidan la entrada del aire y el sol. También habrá que eliminar los retoños o ramas que crezcan desde la base si queremos cultivarlo como árbol. (Para ver más detalles sobra la poda, podéis visitar la página: Poda del granado)
No pasar sed aunque soporte la sequía.


Qué no les gusta

Los suelos calizos o calcáreos no son sus preferidos y pueden llegar a desarrollar en ellos algo de clorosis pero son tan sufridos que se adaptan a cualquier tipo de suelo, incluso a los que no les gustan, tal es así que los agricultores lo plantan donde no crecerían otros frutales.
Las heladas. Muere por debajo de los -15º.



Alguna otra cosa

Las variedades de granado más cultivadas (España es uno de los principales países productores) son dos:
Mollar de Elche que produce frutos grandes de grano rojo oscuro y pepita muy pequeña y blanda. Madura en noviembre y diciembre y es el más cultivado.
Mollar valenciana: de fruto también grande, grano grueso y pepita blanda. Madura antes.
En Oriente Medio también se cultiva uno sin pepitas.
Existen otras variedades enanas para cultivar en maceta.
También existen variedades híbridas de jardín que producen unas flores más grandes y llamativas a costa de no fructificar.
Para los fenicios representaba la fertilidad.
El nombre de la piedra preciosa “granate” viene de la granada y es que realmente, los granos de la granada parecen pequeñas piedras preciosas.

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