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Cuidados y propiedades de la caléndula

Una de las flores más agradecidas y fáciles de cultivar, sin duda, es la caléndula. La caléndula es aquella flor que podemos ver creciendo dentro de nuestros jardines o aquella que crece de manera silvestre en la calle. Es comúnmente conocida como “margarita”, tiene alrededor de 12 a 20 especies y forma parte de la familia de las asteráceas.



Originaria de la región del mar Mediterráneo, Egipto y Europa meridional, la caléndula fue una de las flores predilectas de los egipcios. Los egipcios fueron los primeros en utilizarla hace más de 3,000 años, los cuales la consideraban como una planta milagrosa.
 
Hoy en día sus beneficios son innumerables, sin olvidar que es una flor que da mucha alegría a los jardines con esos colores vibrantes entre naranjas y amarillos. Son muchas las propiedades de esta maravilla, así que, si eres un amante de la herbolaria, esta sencilla flor te va a enamorar.
 
Su cultivo, reproducción y riego.



La floración de la caléndula dura casi todo el año. Sin embargo, es en verano cuando la flor se da más. Son flores que gustan más del exterior que del interior, de igual forma son muy adaptables, resistiendo perfectamente las bajas temperaturas de invierno.
 
En cuanto a su riego, debe ser de forma regular y con moderación, evitando encharcamientos. Se sugiere usar un abono sobre la flor cada 15 días durante la época de verano.
 
Se considera que la caléndula es una flor un poco invasiva, en este sentido, es recomendable determinar un territorio dedicado para ella. De igual forma, siendo la caléndula una planta que no exige demasiado, el tipo de suelo que necesita para su cultivo es uno rico en materia orgánica o bien drenado.
 
Hablando de sus propiedades y beneficios…

Son muchos los beneficios medicinales que la planta abarca. Podemos encontrar un sinfín de productos hechos a base de caléndula, seguramente has oído, o incluso utilizado, uno de ellos, tal es el caso de las pomadas y aceites. Algunas de las propiedades medicinales más destacables de la caléndula son las siguientes:
 
Propiedades digestivas: La caléndula tiene efectos intestinales ayudando a liberar la bilis del tracto digestivo. Si tienes una digestión pesada, esta flor es ideal para ti, ya que contiene propiedades antiespasmódicas que ayudan a disminuir los dolorosos retortijones.
 
Piel y acné: La caléndula actúa sobre golpes y cicatrices, sobre inflamaciones y heridas, ya que ayuda a cicatrizar los efectos negativos en la piel. Por ejemplo, el aceite de caléndula es elaborado con los pétalos machacados de la flor y actúa como un potente astringente facial. Si lo que quieres en tener un cutis sano y bien cuidado, no te olvides de aplicar pequeñas compresas de las hojas de esta flor sobre tu rostro.



Propiedades oculares: Las compresas de caléndula también pueden ser aplicadas sobre los ojos hinchados, relajando la zona por su efecto antiinflamatorio y antiséptico. Esto quiere decir que, efectivamente, la caléndula mejora la conjuntivitis. Otra buena opción sería darse un baño ocular, hirviendo a lo sumo dos cucharadas de pétalos en medio litro de agua. Enseguida de que el agua esté tibia se procederá a hacer el baño ocular de manera cuidadosa para reducir las molestias.
 
Propiedades ginecológicas: Por su riqueza en cuanto a sus compuestos, la caléndula puede ayudar a mejorar los ciclos de la mujer. También es un potente fungicida que ayuda a reducir las infecciones vaginales por hongos.
 
¿Cómo cultivar caléndula en casa o huerto urbano?


 
Cultivar caléndula de forma casera es tarea sencilla, ya que su reproducción está constituida por semillas. Todos los meses florece, así que se procederá a recoger la semilla, ésta se encuentra en forma de capullo viejo y seco, tiene la forma de una cabecita, esta es la semilla así que la tomaremos y trituraremos.
 
Para asegurar que nuestro suelo florezca es preferente que la tierra esté humedecida para proceder a sembrar muchas de estas semillas trituradas, cuantas más, mejor. ¿Por qué razón? Porque de esta manera estaremos asegurando que la cosecha germine de manera basta. No debemos olvidar su riego constante sin llegar a ahogarla.
 
Como ves, es una tarea bastante sencilla. Si quieres empezar a germinar tu propia siembra de caléndulas y aprovechar los enormes beneficios que la flor puede otorgarle a tu salud, no te olvides de seguir estos consejos. Estarás agradecido de tener una flor tan rica en todos estos aspectos que no querrás dejar pasar un día sin utilizar todas sus bondades.
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