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Tips para un buen transplante en la huerta

Abrir un hueco

Poner la planta en el hueco

Tapar la raíz con tierra.

 

transplante-vegicienta
Sí, transplantar es tan fácil como eso. No es más de ahí.

El trabajo viene desde hace mucho tiempo atrás, cuando estamos preparando el lugar, armando la cama elevada, seleccionando las macetas o acondicionando el terreno y creando un suelo rico en materia orgánica y nutrientes -preferiblemente haciendo compost. Pero este post no es para hablar de todos estos preparativos ya que me quedaría sin tema para el resto del blog. Aquí simplemente quiero poner en consideración algunos tips para que el transplante final en la huerta sea exitoso:

1. Paciencia para esperar la temperatura adecuada: Para los que nos la pasamos revisando el pronóstico del tiempo cada 5 segundos esperando el verano en Marzo, C.A.L.M.E.N.S.E!. Cada planta necesita una temperatura de suelo idea, especialmente las que les gusta el calor como los tomátes, pimentones y todas las cucúrbitas, así que si se apresuran a transplantar simplemente porque vieron el día bonito y calientito, sin tener en cuenta la temperatura mínima, lo mejor es que se preparen para armar una estructura protectora ó sufrir una tremenda decepción. Si transplantamos en una época demasiado fría corremos el riesgo de que las plantas mueran de frío o no sean capaces de asimilar nutrientes.

Transplanta cuando la temperatura mínima promedio se haya establecido por encima de los 10°C. Si la temperatura mínima se ha mantenido por encima de esta marca por más de una semana, el transplante se puede hacer sin miedo. De todas formas, no descarten tener a la mano una estructura protectora como un plástico para cubrir las plantas por si acaso ocurre un bajonazo esporádico e inesperado.

2. Evitar días demasiado calientes y soleados: Recuerden que el transplante implica un cambio tenaz para las plantas, no es lo mismo estar en la comodidad del hotel mama que en el mundo exterior. Por más de que las hayamos aclimatado previamente, el hecho de trasladarse de una matera al suelo de la huerta es un pequeño cambio adicional al que deben adaptarse. Para esto, elige un día parcialmente nublado y templado, con una temperatura entre los 16°C y 20°C para que no se deshidraten. El mejor momento para transplantar es por la tardecita, cuando el sol fuerte ha bajado.

3. Cuidado con los tallos y las raíces: Una raíz sana garantiza una adecuada absorción de alimentos. Un tallo firme garantiza resistencia contra el viento y las corrientes de aire. En el momento de sacar la planta del contenedor (ya sea una macetica, un vaso plástico o una caja de tetrapak) coloca el tallo de la planta entre el dedo anular y el dedo medio de tus manos y con mucha gentileza voltea la planta ‘boca abajo’. De este modo la porción de tierra en el contenedor descansará sobre la palma de tu mano, asegurando la integridad tanto del tallo como de la raíz. Si la tierra no se desprende totalmente del contenedor, basta darle unas ‘nalgaditas’ en el fondo.

4. Aprovecha el hueco para fertilizar: Antes de poner la planta en el hueco, agrega compost, fertilizante granular o vermicompost para que la planta se nutra.

5. Cubrir de tierra hasta la mitad del tallo: Es necesario hacer el hueco un poco más hondo que el recipiente en donde está contenida la planta para que al menos la mitad del tallo quede enterrada. Esto estimula el crecimiento de la planta y ayuda a adaptarse a las corrientes de aire y el viento.

6. Hidratar: Rocía la planta con un poco de agua hasta que la tierra quede húmeda pero no encharcada. Es importantísimo mantener las plantas hidratadas durante los primeros días después del transplante para que no pierdan el vigor.

7. Acolchar: Luego de hidratar la planta, cúbrela con una capa de hojas secas, pasto recién cortado o incluso periódico. No solamente ayuda a mantener las plantas hidratadas, también regula la temperatura de la planta y protege las raíces.

8. Peleando contra las pestes: Si ha algo que admiro es la capacidad de los bichos de detectar comida en poco tiempo, especialmente las babosas. No se sorprendan de que un día de estos termine entrenando algunas para que busquen mi celular cuando se me pierde. Una vez transplantamos, el karma es luchar en contra de los animalitos para que no se coman nuestras jóvenes plantas antes que nosotros. Lo más común después del transplante es cubrir las plántulas con una fina tela hasta que florecen. En el caso de las babosas yo les pongo trampas de cerveza, cáscaras de huevo pulverizado o anillos de cobre alrededor de los tallos de las plantas. Dependiendo de la variedad de planta, investiguen previamente cuáles serían las pestes más comúnes y armen el sistema de defensa que mejor se ajuste a sus necesidades.

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